Este día quiero compartirles a todas una pequeña reflexión para que celebremos juntas la alegría de ser madres.

En lo personal, ser mamá es una de las cosas que puedo asegurar que me hace sentir una parte de “lo mejor de ser mujer”.

Ser mamá es una experiencia única y diferente en cada embarazo y en cada nacimiento, la primera mirada a los ojos que jamás se olvida, el primer contacto, sentir que tu hijo depende de ti hasta estar segura que pueda valerse por sí mismo.

Cuando llegamos a ser mamá por primera vez nos encontramos con una de las etapas más difíciles de nuestra vida… pero sin dudarlo entramos a la mejor etapa de todas y la cual, no cambiaríamos por nada del mundo.

Definitivamente, uno de los trabajos más agotadores, porque cada día es una experiencia diferente… desde ver el nacimiento de nuestros hijos, darle su primera pacha, enseñarle a caminar, a hablar, verlo partir al kínder, verlo graduarse, ir  la universidad, hasta celebrar su primer trabajo… cada una de estas etapas se convierte en un logro para ellos pero principalmente en un logro para nosotras como madres.

Los vemos crecer y vemos como el trabajo, la dedicación, educación y amor que les hemos entregado a nuestros hijos, ha dado sus frutos y como poco a poco se van convirtiendo en personas de valores, independientes y modelos a seguir.

Cada etapa de nuestros hijos, es un mundo totalmente diferente para nosotras como madres, pero son momentos que marcarán nuestras vidas para siempre.

Para todas nosotras, ser madres no es algo que celebramos únicamente este día… ¡si no que realmente todos los días celebramos la dicha de poder serlo!

Por eso este día quise compartirles algunos de los momentos con mis hijos que no solo marcaron mi vida… si no que también, estoy muy segura que marcaron la tuya:

  1. Cuando acaban de nacer y lo colocan en tu pecho por primera vez. Esa mirada tranquila que se encuentra contigo y parece que te conoce de toda la vida.
  2. La primera vez que lo abrazas con todo tu cuerpo, lo admiras, mueves cada uno de sus dedos y sientes su respiración.
  3. La primera vez que sonríe.
  4. La primera vez que te toma la mano y sientes que ya no necesitas nada más.
  5. Cuando se expresan, te abren su alma y te cuentan lo que realmente piensan.
  6. Cuando te dicen que eres la mejor mamá del mundo.
  7. Cuando con un solo abrazo pueden cambiar todo.
  8. Cuando se ríen a carcajadas.
  9. Cuando su mirada te dice más que mil palabras.
  10. Cuando te dicen “te quiero”

Hay muchos momentos más por los que agradezco ser madre y estoy segura que los años agregarán más cosas a esta lista. ¿Y ustedes qué agregarían?