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¿En que me equivoque? ¿Estaré haciendo las cosas bien? son un par de preguntas que nos hacemos a menudo las madres, todos los días nos esforzamos por ser las mejores, pero hay que confesarlo, no es una tarea fácil, sin embargo, hay principios básicos que nos pueden ayudar muchísimo.

En la Biblia, yo he encontrado los mejores consejos, me gustaría compartirte algunos hoy.

  • Dale tiempo a tus hijos:

Hay un dicho que dice: “Dime a que le dedicas tu tiempo y te diré que amas” arma un plan de juegos, salidas, alguna comida con tus hijos, sepárate un momento de tu agenda y dedícales tiempo exclusivamente a ellos, te aseguro que son momentos que no olvidaran.

  • Las buenas madres saben comunicarse:

Esto implica saber escucharlos y no reaccionar de una manera exagerada al momento que ellos te cuenten sus problemas o situaciones, los hijos a veces tienen miedo que nosotros los critiquemos o los regañemos, por eso no tienen la total libertad de hablar con confianza. Animalos a dar siempre lo mejor y resalta sus virtudes. Conoce sus historias, sus intereses y sus temores; y sobre todo déjales saber que pueden confiar en ti.

  • Disciplinales con amor, respeto y elogios:

Pon reglas claras, justas y razonables. Disciplinalos porque los amas y quieres que le vaya bien en la vida, recuerda que el objetivo es que tus hijos desarrollen un buen comportamiento y carácter. No dejes que el enojo te domine; Disciplinar abarca aconsejar, corregir, educar y castigar cuando sea necesario.

Y recuerda: La disciplina tiene un mejor resultado cuando la madre tiene la costumbre de elogiar a sus hijos, hay un proverbios que dice: Las palabras dichas a tiempo son como manzanas de oro con adornos de plata. (Prov, 25:11). 

  • Enséñales con tu ejemplo:

Todos sabemos que las acciones hablan más fuerte que las palabras, Tus hijos, imitaran tu comportamiento, lo quieras o no; así que se consistente en lo que dices y lo que haces.

El mejor legado que le podemos dejar a nuestros hijos es una relación intima con Dios, esto lo pueden lograr las madres que aman sinceramente a Dios.

 

Esta claro que ser una buena madre va mucho más allá de estos puntos que te he escrito hoy, y que por más que nos esforcemos es imposible llegar a ser una madre perfecta. No obstante, si aplicamos principios, llenos de amor, estoy segura que podemos llegar a ser buenas madres.

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